La instrucción de Sheinbaum a Villanueva
De acuerdo con las reacciones de los distintos grupos morenistas y a los actores de la escena política jalisciense, concluyo de momento que Ricardo Villanueva Lomelí llegará como operador presidencial que pudiera o no irse desdoblando como precandidato puntero para la más importante elección que habrá en Jalisco, que es por la alcaldía de Guadalajara, en la que se da por descontado que buscará la reelección la actual presidenta municipal, Verónica Delgadillo, quien buscará ligar el quinto trienio consecutivo de gobiernos emecistas en la capital jalisciense.
Como lo detallé ayer, el exrector de la Universidad de Guadalajara y ahora subsecretario de Educación Superior del Gobierno federal no sólo ha ido construyendo su carrera política, sino que ha sabido colarse a la categoría de políticos que construyen momentos para ir ganando espacios de poder claves en los buenos y en los malos tiempos, como cuando supo superar su derrota en Guadalajara, que lo pudo haber enterrado políticamente.
El nuevo “Villanueva moment”, pues, no se trata de un mero movimiento administrativo, sino una clara jugada política de la Presidenta Claudia Sheinbaum para reacomodar el tablero político jalisciense, en específico, la alineación y jerarquías de las fichas guindas. Está apostando por el oficio político mostrado por su ahora funcionario en la SEP, en la construcción de alianzas en escenarios adversos, pese a ser la nueva figura central del Grupo UdeG, que tanto condenaba el expresidente Andrés Manuel López Obrador desde sus tiempos de líder nacional del PRD, por el cacicazgo del extinto Raúl Padilla López. Este factor, sin duda, generará fuertes resistencias y tensiones internas.
Seguramente a la Presidenta le gustó cómo mantuvo la gobernabilidad en la UdeG, en la primera sucesión rectoral sin el Licenciado que siempre fue el gran elector, y calcula que podría ayudarla a lograr la fortaleza institucional que nunca ha tenido su partido en Jalisco, pero la pregunta es: ¿cuál es la instrucción primaria que le dará Sheinbaum antes de asumir su primer encargo partidista en Morena?
El caso es que, como hizo AMLO, Sheinbaum estaría repitiendo el modelo de construcción política para fortalecer la presencia de Morena en Jalisco, absorbiendo estructuras ajenas con capacidad de interlocución con las élites locales para enfrentar la aceitada maquinaria política emecista, con más pragmatismo e ingeniería política que pureza ideológica.
Dependerá, pues, de las instrucciones presidenciales qué uso le da Villanueva al conocimiento a detalle de la estructura territorial de Morena en Jalisco, de las alianzas que vaya tejiendo con sus principales liderazgos y con la notoriedad que alcance sin exponerse inicialmente como aspirante. Será una acumulación estratégica de poder sin riesgo. Y quien acumula, compite.
Si añadimos que difícilmente a la Presidenta le podrá decir dos veces no a ser su candidato en Guadalajara, tal vez Villanueva ya repensó que deberá abandonar su sueño de convertirse eventualmente en secretario de Educación de este país y venir por la revancha, con todos los riesgos que ello implica.