Listo, el Hospitalito Sur
En tiempos donde muchos Ayuntamientos apenas pueden con el bacheo, en Zapopan destacan otro hospital propio. Nos cuentan que el 2 de marzo abrirá sus puertas el Hospitalito Sur, un proyecto que no tiene comparación municipal en todo el país.
Y no es exageración de boletín: ningún otro municipio ofrece un servicio médico de esa calidad, con instalaciones nuevas y atención integral.
La inauguración estará encabezada por el gobernador Pablo Lemus y el alcalde Juan José Frangie, quien podrá presumir que en su gestión se construyen quirófanos, no pretextos.
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En Tequila dicen que el espíritu no sólo se añeja… también se apropia. El inmueble donde el ex alcalde Diego Rivera soñó con estrenar un depa con vista “cultural” ahora regresará a manos públicas, porque el Gobierno del Estado retomará el control del Museo Nacional del Tequila, ese que lleva más de un año y medio cerrado, pero al parecer con inquilinos muy creativos en mente.
La Secretaría de Cultura de Jalisco será la nueva administradora del recinto, que pasará de proyecto habitacional disfrazado a espacio museístico de verdad. Dicen que las paredes ya respiraban aroma a mudanza privada.
Aseguran que no es una expropiación, sino “un rescate patrimonial”. Y en Tequila lo traducen más sencillo: donde alguien quería sala y recámara, ahora volverán las salas de exposición. Salud… pero institucional.
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Cuando las madres buscadoras quieren hacer el trabajo que el Estado no puede resolver —o no quiere—, aparecen el protocolo, las vallas y el “usted disculpe”. Esta vez, personal federal le cerró el paso al colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco en las inmediaciones del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán.
El sitio, señalado como presunto campo de adiestramiento del crimen, quedó bajo resguardo de la Fiscalía General de la República, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. Muy coordinados para impedir el paso.
Las buscadoras intentaron dialogar, pero no hubo autorización. Porque en este país, al parecer, buscar también requiere permiso… aunque lo que se busque sean hijos.
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Aunque usted no lo crea, después de abandonar la Cámara para irse a un reality, el diputado con licencia Sergio Mayer ahora propone llevar la política… al confesionario. Así como lo oye: campañas electorales en formato reality show, con eliminación semanal y quizá voto por mensaje de texto.
El legislador de Morena presume que los aspirantes podrían conectar mejor con el pueblo mostrando “quiénes son en realidad”. Traducido: menos debate y más drama; menos propuestas y más lágrimas en horario estelar.
Lo cierto es que, al paso que vamos, la boleta podría incluir palomitas… y cláusula de expulsión por bajo rating.
¡Sin palabras!