Los problemas financieros de la ONU amenazan misiones y funcionamiento
Además de la falta de capital, el organismo pierde peso en su papel de árbitro internacional
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una de las crisis financieras más severas de su historia, al grado de poner en riesgo su operatividad, en un contexto marcado por conflictos armados, crisis humanitarias y tensiones geopolíticas. El secretario general, AntónioGuterres, ha advertido que la falta de liquidez, provocada por cuotas impagadas de los Estados miembros y por normas presupuestales rígidas, podría dejar al organismo sin fondos hacia julio de este año.
El presupuesto de la ONU depende de las aportaciones obligatorias de sus 193 países miembros, calculadas con base en el tamaño de sus economías. Estados Unidos es el principal contribuyente, con el 22% del presupuesto regular —unos 820 millones de dólares—, seguido por China, Japón, Alemania y Reino Unido. Estos recursos financian programas de desarrollo, derechos humanos, desarme y el funcionamiento institucional.
A ello se suma el presupuesto para operaciones de mantenimiento de la paz. Sin embargo, la Organización enfrenta un déficit crítico debido a que Estados Unidos adeuda alrededor de dos mil 200 millones de dólares, equivalentes al 95% de las cuotas anuales impagadas. Esta situación se agravó durante la administración de Donald Trump, que impulsó recortes, abandonó agencias como la OMS y la Unesco, y amenazó con reducir el financiamiento a las misiones de paz.
Aunque Washington concentra la mayor deuda, no es el único país moroso. Al menos 39 naciones han perdido su derecho al voto en la Asamblea General por incumplir sus aportaciones. México también mantiene un adeudo cercano a los 20 millones de dólares desde el año pasado.
Especialistas advierten que esta crisis revela problemas estructurales del organismo, como su dependencia financiera de las grandes potencias. Eduardo González, del Tecnológico de Monterrey, consideró que el impago estadounidense es una forma de presión política, mientras que Miguel Sigala, de la Universidad de Guadalajara, señaló que el deterioro refleja una reconfiguración del orden internacional. Sin recursos suficientes, la ONU enfrenta despidos, recortes operativos y una reducción de sus misiones humanitarias.
La ONU entrará en etapa de reconfiguración: expertos
El colapso financiero al que se enfrenta la ONU no pone en riesgo su continuidad como organismo internacional, pero lo obligará a entrar en una reconfiguración operativa que podría convertirlo en un ente más activo y eficiente en la resolución de conflictos, apuntó Nadine Cortés, consultora y especialista en relaciones internacionales.
Para la experta, las Naciones Unidas entrarán en un “cambio obligado” a fin de recuperar su credibilidad internacional. La falta de pago y la disminución de contribuciones, además de una cláusula arcaica que obliga al organismo a regresar los recursos no utilizados, aun si nunca fueron entregados, abona a la crisis financiera sobre la que alertó el secretario general, António Guterres, afirmó.
“Hoy, los foros globales como el G20 la están desplazando. Vemos que se toman más decisiones en el G20 que en la ONU. Creo que si quieren recuperar esa fuerza, el primer trazo debería de ser nuevos mecanismos en torno a las negociaciones internacionales de todo tipo”.
La especialista explicó en ese sentido que el organismo tiene programado un presupuesto de 3 mil 450 millones de dólares para 2026. Los recursos son empleados en la operatividad de sus 474 sedes alrededor del mundo, las cuales emplean a 36 mil personas, así como en reuniones y temas administrativos.
Los programas de las Naciones Unidas, como ayuda humanitaria, mantenimiento de la paz, etc., dependen de las agencias, como OMS, UNESCO, Acnur, entre otras; quienes buscan autofinanciación y voluntarios.
Bajo esa perspectiva, Cortés añadió que el debilitamiento de estas agencias responde a la falta de financiación de los países y a un discurso nacionalista, alejado de la cooperación internacional, como en el caso de Donald Trump. Estados Unidos abandonó 31 organismos que constituyen la ONU, como cambio climático y la salud. Además, diversos países han disminuido sus cuotas a agencias internacionales para destinar esos recursos al fortalecimiento de sus ejércitos y arsenal armamentístico.
“Se deduce que lo que dejas de invertir en estas agencias de paz, de mujeres, lo empiezas a invertir en agencias de seguridad, en tu propio armamento, en tus militares. El recurso en este caso nos está diciendo que están apostando más a la guerra que a la paz”, concluyó.
La incertidumbre financiera del organismo, generada por la falta de pago de sus miembros, no es un fenómeno nuevo y se ha arrastrado desde al menos 2015, advirtió Miguel Sigala, académico de la Universidad de Guadalajara. “Nunca desarrolló independencia financiera y en el diseño original tampoco tiene independencia política, necesariamente. El deterioro ha sido paulatino”.
“Es un fenómeno gradual que es sintomático de la situación internacional actual, donde el sistema de Naciones Unidas y el conjunto de las relaciones internacionales están en reconfiguración; el papel de las grandes potencias así lo demuestra”, ponderó.
El experto alertó que la falta de recursos podría generar una disminución operativa, despidos de trabajadores y reducción en las misiones de ayuda humanitaria y de mantenimiento de la paz que el organismo mantiene en todo el mundo. La aportación de Estados Unidos en la ONU es clave para su supervivencia, apuntó.
“No hay un consenso político en favor de las instituciones internacionales y en realidad no ven la realidad práctica (las élites y el gobierno de Estados Unidos) de la existencia de las Naciones Unidas. Eso nos llevaría a un escenario insospechado, incierto si terminan las Naciones Unidas. Tal vez no es el momento de que el sistema cambie totalmente de rostro. Yo creo que vamos a seguir con un debilitamiento paulatino de las Naciones Unidas, y mientras no haya una guerra mundial, no hay necesidad de crear un nuevo entramado institucional”, comentó.
La Junta de la Paz lanza una sombra sobre el organismo
La Junta de Paz creada por iniciativa del presidente estadounidense, Donald Trump, para resolver conflictos mundiales, comenzando por el de Gaza, prevé reunirse por primera vez el 19 de febrero en Washington, según informaron funcionarios de la Casa Blanca.
El encuentro servirá además para recaudar fondos para la reconstrucción de Gaza, que ha quedado devastada tras dos años de bombardeos incesantes en el marco del conflicto con Israel.
Según oficiales de la Casa Blanca que pidieron no ser identificados, la reunión tendrá lugar en el Instituto de Paz de la capital estadounidense.
El presidente de Hungría, Viktor Orban, fue el primer líder en confirmar su asistencia a la reunión a través de una breve publicación en redes sociales.
Al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los de Israel, Argentina, Arabia Saudí y Egipto, han aceptado formar parte, mientras que otras naciones, como Francia, España y Suecia, la han rechazado.
La mayoría de los miembros fundadores revelados son aliados de Trump y habían expresado ya su apoyo, mientras que las grandes potencias y casi todos los países europeos se han mostrado reticentes a unirse al considerar que la Junta debilita a la ONU.
El estatuto otorga amplios poderes a su presidente, es decir, Trump, como el derecho de veto o de fijar la agenda, y prevé mandatos permanentes para los mayores contribuyentes financieros.
De Latinoamérica se han sumado Argentina, El Salvador y Paraguay. La membresía permanente en la junta cuesta mil millones de dólares.
G20, con una influencia cada vez mayor
De acuerdo con el Centro para la Gobernanza e Innovación Internacional, hoy en día, el G20 se adentra cada vez más en ámbitos no económicos, como el cambio climático y los problemas de seguridad global, y afirma su papel como actor clave en la gobernanza global.
Los objetivos de la ONU y del G20 son diferentes: La ONU está comprometida con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, mientras que el G20 es el llamado “principal foro para el desarrollo económico internacional”. El G20 nunca se concibió como una organización global similar a la ONU. Tampoco lo fue el G8, que inicialmente se concibió como una “charla informal”, cuyo peso no ha dejado de incrementarse en el panorama internacional.
Cronología
Estados Unidos (EU) fue arquitecto central de la ONU tras la Segunda Guerra Mundial (1945). Impulsó su creación, alberga la sede en Nueva York y se convirtió en miembro permanente del Consejo de Seguridad, con poder de veto.
Décadas de 1940-1960: Multilateralismo estratégico
Washington utilizó la ONU como plataforma para contener al bloque soviético, legitimar acciones internacionales y promover el orden liberal occidental, aunque recurrió al veto cuando sus intereses se veían amenazados.
Guerra Fría: Apoyo selectivo y tensiones
EU respaldó a la ONU en temas de seguridad colectiva, pero ignoró o bloqueó resoluciones contrarias a su política exterior, especialmente en Medio Oriente y América Latina.
Años 90: Unipolaridad y cooperación pragmática
Tras la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos usó la ONU para legitimar intervenciones (Guerra del Golfo), aunque mantuvo reservas sobre ceder soberanía.
2001-2008: Fractura por Irak
La invasión a Irak sin aval explícito del Consejo de Seguridad marcó una ruptura profunda con la ONU y debilitó el multilateralismo.
Administración Obama: Reencuentro multilateral
Regreso a una relación cooperativa: apoyo a acuerdos climáticos, diplomacia multilateral y fortalecimiento de agencias de la ONU, aunque sin renunciar al veto.
Administración Trump: Hostilidad abierta
Críticas sistemáticas a la ONU por “ineficiencia” y “sesgo”; retiro de organismos clave (UNESCO, Consejo de Derechos Humanos) y reducción de aportaciones financieras.
Administración Biden: Reincorporación condicionada
Retorno a la ONU y a foros multilaterales, pero con un enfoque instrumental: apoyo cuando sirve a intereses estratégicos y presión en temas como China, Rusia e Irán.
Administración actual: Relación ambivalente
Estados Unidos mantiene su papel central en la ONU, pero prioriza su agenda de seguridad nacional, usa el veto con frecuencia y presiona al organismo en conflictos como Ucrania, Gaza y reformas al sistema internacional.
Otros organismos afectados
UNESCO
El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la retirada del país de la UNESCO, la agencia cultural y educativa de las Naciones Unidas, que se hará efectiva el 31 de diciembre de 2026, debido a que la membresía en la organización no contribuye a sus intereses nacionales.
La directora general de la UNESCO, la francesa Azoulay, por su parte, lamentó profundamente la decisión del presidente estadounidense Trump de retirar de nuevo a su país de la organización, pero aseguró que estaban preparados para ello, incluido a nivel presupuestario.
“Aunque lamentable, este anuncio era previsible y la UNESCO se ha preparado para ello”, señaló Azoulay en un comunicado tras la decisión estadounidense.
OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé recortar su presupuesto en 20% tras la decisión de su principal donante Estados Unidos de retirarse, y reducirá misiones y personal, indicó su director en un correo interno.
En 2025, la OMS enfrenta una pérdida de ingresos de 600 millones de dólares y “no tiene otra opción” que empezar a hacer recortes, explicó el director general de la institución Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Unicef
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) alerta que el creciente recorte de la Ayuda Oficial al Desarrollo, que destinan los Estados miembros con mayores recursos a los de renta baja y media baja, podría alcanzar 3 mil 200 millones de dólares este año, lo que afectaría a más de 6 millones de niñas y niños en el mundo.
Debido a esto, la cifra de quienes están fuera de la escuela podría elevarse de 272 a 278 millones.