Sábado, 10 de Enero 2026

Alicia Ayanegui: Entre la penumbra y el silencio

La artista plástica llega al Museo Cabañas con “Las cosas cuando nadie las ve”, una muestra que explora la existencia silenciosa de los elementos cotidianos a través de la pintura

Por: El Informador

La pintura de Alicia Ayanegui explora la penumbra como un espacio de percepción donde los objetos cotidianos permanecen, incluso cuando la mirada se retira. CORTESÍA

La pintura de Alicia Ayanegui explora la penumbra como un espacio de percepción donde los objetos cotidianos permanecen, incluso cuando la mirada se retira. CORTESÍA

Cuando cae la noche y las puertas se cierran, los objetos permanecen. No duermen, no desaparecen: esperan. Desde esa intuición parte “Las cosas cuando nadie las ve”, la exposición individual de Alicia Ayanegui que inaugura el calendario expositivo 2026 del Museo Cabañas, integrada al proyecto del Gabinete de Pintura. La muestra, que abre al público hoy, 10 de enero, a las 11:00 horas, propone una exploración de la pintura desde la penumbra, la percepción y los límites de la mirada. Lo que aparece es una observación silenciosa de lo cotidiano: rincones domésticos, lámparas apagadas, camas, sillas, cojines, objetos que existen incluso cuando nadie los mira.

La articulación del proyecto nació de una inquietud insistente: ¿qué sucede con las cosas cuando nadie las ve? Para Ayanegui, esa inquietud nació de una experiencia íntima. “Siempre he trabajado con objetos del hogar”, explica la artista en entrevista con EL INFORMADOR, “pero empecé a preguntarme qué pasaba con ellos cuando yo salía de mi estudio, cuando cerraba la puerta en la noche. Todo seguía ahí, aunque ya no estuviera mi mirada”. No se trata de dotar a los objetos de vida propia, aclara, sino de reconocer que existen al margen de nuestra presencia.

Esa curiosidad la llevó a explorar la noche como espacio pictórico. Durante años, la artista se preguntó cómo cambia la percepción cuando la luz disminuye, cuando los colores se vuelven inestables y las formas empiezan a disolverse. Pintar de noche, sin embargo, implicaba un problema fundamental: la pintura, como la fotografía o la visión misma, necesita luz. “Yo quería pintar a oscuras”, recuerda, “me ponía una lámpara como de minero en la cabeza, pero era imposible. Siempre tenía que haber algo de luz para distinguir los colores”.

Rincones domésticos y escenas silenciosas conforman el universo de “Las cosas cuando nadie las ve”, una reflexión pictórica sobre la noche y la ausencia. CORTESÍA

El proceso terminó convirtiéndose en un método complejo y paciente. Ayanegui esperaba a que cayera la noche, utilizaba luces muy bajas, tomaba fotografías y después editaba las imágenes para capturar aquello que había visto apenas unos segundos antes. “Era una forma de intentar conservar esa experiencia de la noche, de lo que el ojo alcanza a ver cuándo todo está a punto de desaparecer”, explica.

De ahí surgen imágenes fragmentadas, duplicadas, borrosas, escenas superpuestas donde los objetos parecen suspendidos en distintos estados. En ese tránsito, la artista comenzó a establecer conexiones con ideas provenientes de la divulgación científica y la física cuántica. No desde un lugar académico, aclara, sino desde la curiosidad y la imaginación. “No soy estudiosa de la física”, dice. “Soy una entusiasta. Leer sobre estas ideas me ayudó a imaginar otras realidades posibles”.

Curada por Lorena Peña Brito, la exposición propone a la noche como un territorio de superposición: de tiempos, de miradas y de realidades posibles. Las obras se sitúan entre la figuración y la abstracción, obligando al espectador a ajustar la vista, a aceptar que no todo se revela de inmediato. Mirar deja de ser un acto automático y se convierte en una experiencia atenta, casi corporal. La pintura de Ayanegui se sostiene en una técnica suelta y precisa que deja espacio al silencio. Los objetos no funcionan como símbolos cerrados ni como metáforas evidentes. En ellos se condensa el tiempo, la memoria y una carga afectiva que no necesita ser narrada explícitamente.

Entre la figuración y la abstracción. Las obras de la artista invitan a mirar despacio y a aceptar la ambigüedad de lo que apenas se revela. CORTESÍA

Crear hacia nuevos horizontes

Para la artista, este proyecto implicó también una transformación personal. Aunque llevaba años trabajando con los mismos motivos, “Las cosas cuando nadie las ve” la obligó a salir de su forma habitual de pintar. “Nunca había trabajado así”, reconoce. “Fue un trabajo muy minucioso, me tardé mucho más que en series anteriores. Fue un reto físico y mental”.

La exposición en el Museo Cabañas representa además su primer proyecto institucional plenamente planeado. “Estoy muy nerviosa, pero también muy contenta”, confiesa. La museografía le permitió consolidar la serie como la había imaginado, y el diálogo con el espacio terminó de darle forma a un proceso largo y exigente. “Para mí es dar un paso más en la profesionalización de mi trabajo, ponerme retos y seguir avanzando”.

La noche, la luz mínima y la superposición de imágenes construyen una atmósfera donde el tiempo y la memoria se condensan en la pintura. CORTESÍA

Alicia Ayanegui (Ciudad de México, 1994) es egresada de Artes Visuales por la UNAM y por la Universidad Finis Terrae, en Santiago de Chile. Ha sido seleccionada en dos emisiones del programa Jóvenes Creadores del Sistema Creación y ha recibido reconocimientos como el XL Encuentro Nacional de Arte Joven Aguascalientes, el segundo lugar en la V Bienal José Atanasio Monroy y el tercer lugar en la VI Bienal Pedro Coronel.

La exposición podrá visitarse de martes a domingo en el Museo Cabañas. La muestra propone otra forma de estar: aceptar la ambigüedad, mirar más despacio y reconocer que existen otras maneras de habitar el mundo.

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