Entre mesas de trabajo, diagnósticos minuciosos y debates técnicos, un grupo de estudiantes y docentes de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO) participó en la intervención de 23 piezas arqueológicas que formarán parte del guion museográfico del nuevo Museo de Arqueología de Occidente, ubicado en Zapopan, cuya inauguración está prevista para este año. Las piezas, que narran más de tres mil años de historia de la cerámica prehispánica en México, fueron trabajadas bajo la coordinación de Marta Cecilia González López, profesora titular del Seminario-Taller de Conservación y Restauración de Cerámica de la ECRO. El conjunto procede del Departamento de Registro del INAH y de su laboratorio en Xochimilco. La selección de los objetos estuvo a cargo de la doctora Lorenza López Mestas Camberos, responsable de la colección del Centro INAH Jalisco, quien definió las piezas a partir de criterios estéticos, estilísticos e históricos. El objetivo fue integrar la línea museográfica denominada Línea del Tiempo, eje narrativo que recorre la evolución de la cerámica desde hace más de tres milenios hasta la llegada de los españoles. El acervo reúne materiales provenientes de diversas regiones del país: Occidente, Golfo, área maya y Teotihuacán. Entre las piezas destacan objetos mayas del periodo Clásico Tardío y un incensario tipo teatro de Teotihuacán. Se trata, además, de la primera ocasión en que la ECRO restaura una colección integrada por objetos de distintas zonas culturales y no exclusivamente del Occidente de México. Más allá de su valor museográfico, el proyecto se concibió como una experiencia académica integral. Cada una de las 23 piezas fue asignada a un estudiante, responsable de su intervención completa, desde el diagnóstico inicial hasta la ejecución técnica, bajo la tutoría de restauradores, científicos, historiadores y especialistas en fotografía y materiales orgánicos. El proceso se desarrolló a lo largo de un semestre de 20 semanas, dividido en 10 semanas de formación teórica y 10 de trabajo práctico intensivo. Las y los estudiantes realizaron investigación, defendieron sus propuestas de intervención y llevaron a cabo los tratamientos conforme a criterios contemporáneos de conservación. Varias de las piezas presentaban restauraciones antiguas, realizadas en la década de los 70, que alteraban su acabado original y falseaban su lectura histórica. La intervención permitió retirar estos añadidos, recuperar información arqueológica y restituir el valor cultural de los objetos. No siempre el alumnado tiene la oportunidad de trabajar con piezas destinadas directamente a la exhibición pública. En esta ocasión, además, participarán en el montaje museográfico, lo que amplía su comprensión del ciclo completo del patrimonio, desde el laboratorio hasta la sala de exposición. El proyecto incluyó también un componente internacional. Gracias a convenios con universidades europeas, una estudiante de la Universidad de Granada realizó una estancia académica en el taller y colaboró en la restauración de una pieza procedente del Golfo, fortaleciendo el intercambio de saberes. Las 23 piezas restauradas integran sólo una de las líneas curatoriales del museo. El resto de la colección proviene de acervos entregados al INAH por coleccionistas de Jalisco. Con este trabajo, la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente consolida un modelo en el que la enseñanza, la investigación y la difusión del patrimonio convergen, y en el que la formación académica se vincula directamente con la vida pública de los bienes culturales. EE