Pemex pasó de ser la empresa que financiaba el crecimiento y el presupuesto del país a un lastre para las finanzas públicas. ¿Cómo llegamos a ello? Créame que no fue fácil. Fueron décadas de corrupción, malos manejos, abusos tanto del sindicato como de los administradores en turno, malas decisiones y una falsa conciencia de que la riqueza petrolera duraría para siempre.Deberíamos organizar un seminario con los directores de Pemex sobre cómo quebrar un monopolio. Hay mucho que aprender, particularmente de Lozoya y Romero Oropeza, pero todos los sexenios de Echeverría a la fecha tienen algo que aportar a esta increíble tarea de quebrar a la paraestatal más importante del país.El reto de Claudia Sheinbaum y su equipo es que Pemex deje de ser una carga para el erario. Ello implica abrir a la paraestatal a la inversión privada. Lo que están haciendo es tal cual lo que propuso Peña Nieto en su momento: aceptar inversiones de riesgo. Carlos Slim es ya el principal socio privado de Pemex y está explorando y explotando campos petroleros. Lo hizo sin tener que pasar por engorrosos concursos, pero el esquema de participación es al de igual de los malditos neoliberales. Y eso va a seguir. Si México quiere conseguir la soberanía energética necesita invertir urgentemente en petróleo, gas y electricidad y el gobierno no tiene dinero.La llegada del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas al consejo ciudadano de Pemex tiene una sola finalidad: dar legitimidad a las decisiones de la presidenta y blindarla frente a las posibles reacciones de los duros de Morena, comenzando por el propio ex presidente López Obrador. Pero si hay un apellido que pesa más que todos juntos en el sector energético es Cárdenas. Y vaya que van a necesitar legitimidad, porque lo que viene es la explotación del gas shale de la cuenca de Burgos, en Coahuila. Para eso hay que recurrir al fracking, o fracturación hidráulica, una técnica altamente cuestionada por los ecologistas y que se convirtió en uno de los tabúes de la Cuarta Transformación y promesa de campaña de Claudia Sheinbaum.Más allá del apellido, el ingeniero Cárdenas es sinónimo de ecuanimidad. A sus 88 años, los mismos que tiene Pemex, su gran aporte será el nombre, pero cuando lo que está en juego es la credibilidad de una nueva política energética esto no es menor. Bien reza el proverbio: “Siéntate en el umbral de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar”. No deja de ser paradójico que hoy lo que está en juego es el fin de una visión energética nacionalista y obtusa encabezada por quien fuera el director de la Comisión Federal de Electricidad con López Obrador y enemigo histórico de Cuauhtémoc Cárdenas, el alquimista electoral, Manuel Bartlett. En política todo significa.