Cuentan que en las barricadas estudiantiles de mayo de 1968 en París, uno de los manifestantes sintetizó así la evolución de los sentimientos por los que pasaron: La primera vez gritamos “no pasarán”; y pasaron. La segunda gritamos “no volverán a pasar” y volvieron a pasar; la tercera nos dijimos a nosotros mismos, “haremos como que no pasaron”.Algo similar sucede con el Gobierno respecto a la tragedia del Rancho Izaguirre y los miles de zapatos, mochilas y prendas de jóvenes ahí encontradas. Ya nadie nos dice que no volverá a pasar una tragedia similar, simplemente hacen como que no pasó, como si eso la borrara de la historia.Para los gobernantes, la operación para silenciar y ocultar lo que sucedió en el Rancho Izaguirre funcionó porque salió de las primeras planas y porque todos, Gobierno federal, Gobierno estatal, Fiscalía General y Fiscalía del Estado, se alinearon a la misma narrativa: ahí no se exterminó a nadie, era solo un campo de entrenamiento. Ni la Fiscalía del Estado ni la Guardia Nacional tuvieron algo que ver, los culpables de todo fueron funcionarios municipales, desde policías hasta el alcalde. La investigación quedó en un grandilocuente “qué barbaridad” y al fiscal Gertz lo premiaron con una embajada. Nunca más el tema se volvió a tocar en la Mañanera, nunca se detuvo a los responsables finales del reclutamiento forzado, nadie atendió a las madres buscadoras. En el inter, hay 893 personas desaparecidas y no localizadas en Jalisco entre el 5 de marzo de 2025 y el 31 de enero. Las que desaparecieron en febrero y los primeros días de marzo aún no están en la contabilidad del Registro Estatal de Personas Desaparecidas de Jalisco. La cifra de los doce meses completos rondará alrededor de los mil. Sí, mil familias jaliscienses más se habrán sumado a las casi 32 mil que han vivido la tragedia de tener una hija, un hijo, un hermano o un padre desaparecido y encontrarlo muerto, o peor aún, no lo han encontrado de acuerdo con cifras reconocidas por el gobierno federal.El Rancho Izaguirre pasó de ser la manifestación del horror de la desaparición en este país, a la constatación de la indolencia del Gobierno. El trato a los familiares de desaparecidos por parte de las autoridades ha sido inhumano. Han sido periodistas a través del proyecto “Las prendas hablan” quienes han facilitado a las buscadoras y buscadores el acceso a la identificación de prendas y, cuando ha sucedido, las fiscalías no dan seguimiento. Hoy la Presidenta Sheinbaum estará en Guadalajara hablando de lo exitoso que ha sido la política de seguridad, de la reducción de homicidios y otros datos grandilocuentes y hará como que la tragedia del Rancho Izaguirre no pasó. Para las familias de los desaparecidos habrá un contundente mensaje: estamos preparando un informe para reducir la cifra, porque es eso, combatir la estadística y no la atención a las víctimas, es lo que realmente les ocupa y les preocupa.