Jueves, 08 de Enero 2026

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Imperio, petróleo y dominación

Por: Rubén Martín

Imperio, petróleo y dominación

Imperio, petróleo y dominación

“Era por el petróleo, estúpido”, podría decirse ahora con firmeza sobre las intenciones del presidente de Estados Unidos al invadir Venezuela y al secuestrar al presidente Nicolás Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero. “Era el petróleo, estúpido”, puede parafrasearse el eslogan de James Carville en la campaña presidencial de 1992, porque si bien se alegaba que el despliegue militar y naval en el Caribe desde agosto pasado era para detener el tráfico ilegal de drogas, especialmente fentanilo (que Venezuela no produce), o incluso para detener la ola de migrantes venezolanos, en realidad siempre fue el control de las extraordinarias riquezas de Venezuela.

Si bien se ignoraba este dato esencial, ahora todos sabemos que Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, con 303 mil millones de barriles, muy por arriba de otras naciones como Arabia Saudita, Irán, Irak y seis veces más que los propios Estados Unidos.

Lo reconoció de modo francamente cínico el propio presidente Donald Trump en la conferencia de prensa de su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, donde detalló el operativo militar que terminó con el secuestro de Maduro: “Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera, y comiencen a generar dinero para el país”, dijo en esa conferencia de prensa.

Y apenas ayer, el inquilino de la Casa Blanca impuso ya una cuota que el gobierno de Venezuela debe entregarle a Estados Unidos: entre 30 y 50 millones de barriles en un plazo todavía no establecido. Según un despacho de la agencia EFE, Trump indicó que él será el encargado de controlar el dinero de la venta del petróleo en el mercado local “para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”. Y agregó que será el Departamento de Energía, dirigido por el secretario Chris Wright, quien ejecutará el plan de extracción del crudo de forma inmediata. ¿Con qué derecho el gobierno de Estados Unidos impone esta cuota a Venezuela? Trump, azuzado por su asesor Stephen Miller, alega que la nacionalización de la industria petrolera venezolana fue un “robo” a las petroleras estadounidenses.

Pero no es así, no hay bases legales para afirmar ese supuesto robo. El 1º de enero de 1976, en la primera presidencia del presidente Carlos Andrés Pérez, se estableció un calendario, legal y pactado con las petroleras, de pagos por la nacionalización. Luego el presidente Hugo Chávez anunció el pago anticipado a dichas empresas, con lo que la nacionalización fue zanjada legalmente, me explicó el académico venezolano Andrés Antillano.

El petróleo de Venezuela es de los venezolanos, no de Estados Unidos y menos de Trump. Lo que está haciendo Trump con el petróleo venezolano es lo mismo que los cárteles de la droga hacen con los productores de limón o aguacate en Michoacán: una vulgar extorsión, porque de otro lado existe un gobierno, el de Delcy Rodríguez, que se ha visto obligada a pactar con Estados Unidos, y es de facto un gobierno que gobierna bajo la amenaza de una pistola en la cabeza, señaló el periodista venezolano Milton de León.

Como he explicado en otras colaboraciones, criticar las amenazas y la invasión de Estados Unidos no exculpa las violaciones de derechos humanos y graves errores del chavismo y, en particular, de Maduro. Pero con independencia de la simpatía o antipatía por el chavismo, la invasión a Venezuela y el secuestro de Maduro son actos completamente ilegales a la luz del derecho internacional e incluso de las propias leyes de Estados Unidos, pues las acciones de guerra en contra de otros países deben ser aprobadas por el Congreso estadounidense, lo que no ha ocurrido ahora con Trump en todas las incursiones militares que ha llevado a cabo en su segundo mandato: Yemen, Irán, Somalia, Nigeria, Irak, Siria y ahora Venezuela.

Además del petróleo, la invasión a Venezuela representa el primer acto imperialista de Estados Unidos, al reafirmar la Doctrina Monroe, ahora rebautizada como Donroe, que proclama el dominio de toda América para los estadounidenses. Como ya lo habíamos advertido al reseñar la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. Venezuela es el primer paso en su objetivo de imponer un dominio imperial en la región, apropiarse de sus recursos (como el petróleo) y así imponer su dominio a todos los países de América. No debemos permitirlo.

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