Domingo, 04 de Enero 2026

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Los baños municipales

Por: Abel Campirano

Los baños municipales

Los baños municipales

En los alrededores de la hoy antigua Central Camionera estuvieron ubicados, por un buen tiempo, los baños municipales. Aledaños al Parque Agua Azul, ofrecían un espacio a los tapatíos para refrescarse de los calores de la primavera y el verano, y también para practicar un poco la natación.

Esa zona ha sufrido muchos cambios con el paso del tiempo, pues allí estuvo ubicado el antiguo Cementerio de Los Ángeles, luego el Estadio Municipal y finalmente la Central de Autobuses, inaugurada recién iniciara la década de los cincuenta.

Fotografías antiguas de nuestra ciudad nos muestran el estadio al fondo y, en un primer plano, esos famosos baños que contaban en uno de sus lados con gradas de mampostería, vestidores y un lugar destinado a descansar mientras chicos y grandes se divertían de lo lindo.

El agua procedía de los veneros del Agua Azul, que a su vez también descargaban donde iniciaba su derrotero el río San Juan de Dios, hoy entubado y que corre por debajo de la Calzada Independencia.

En las imágenes de archivo de EL INFORMADOR podemos apreciar una de gran valor histórico; se trata de una vista aérea donde se aprecia, en un primer plano, el Parque Agua Azul; en la parte media, los baños de la ciudad perfectamente delimitados, y al fondo el antiguo parque de béisbol que la gente llamaba simplemente el Estadio.

No solo existieron esos baños municipales en la ciudad; eran muy conocidos los Baños Oblatos, hacia el rumbo de la barranca del mismo nombre; otros baños, los que estaban por la calle Mezquitán; unos más por el rumbo de la calle Escobedo, después convertida en el Eje Federalismo. Había unos baños que contaban con aguas termales, todo esto en el primer tercio del siglo XX y un poco más allá, pues la Central Camionera se inauguró en 1952.

Independientemente de una cuestión de aseo diario, los baños municipales ofrecían no solo esa posibilidad, sino, como decía antes, permitían a los tapatíos nadar de una manera más segura, pues no tenían los riesgos de aventurarse a hacerlo en los diversos arroyos como el Hondo, el de la Culebra o el arroyo del Agua Blanca, a inmediaciones de San José del Tajo, o en el Profundo, allá por el rumbo del Bosque de los Colomos, y mucho menos en lugares como la antigua Presa de Osorio, por ejemplo, que aunque tenían hermosos parajes, las corrientes y pozos ofrecían riesgos.

Las autoridades, conscientes de la necesidad de contar con espacios destinados al esparcimiento y al ejercicio físico, sustituyeron los baños por las Unidades Deportivas, inspirados en el núcleo al que me refiero al inicio de este artículo, donde estaban el Parque Agua Azul, el estadio y los baños públicos, aunque creo que todavía existen algunos, pero solo ofrecen la posibilidad de una ducha.

Todo ha cambiado. Cada uno tendrá su opinión, muy respetable, por supuesto; el antiguo Cementerio de Los Ángeles cedió su espacio al Estadio, luego fue demolido para poner allí un edificio moderno en su tiempo, funcionalista, para que en un solo lugar se concentraran salidas y arribos de los autobuses de primera y segunda clase, convirtiéndose en la primera en su tipo y otorgando una excelente conexión a nuestra ciudad, dada su privilegiada ubicación geográfica en el centro del país.

Pero la modernidad cobra facturas también. Y no es que nos hayamos quedado sin estadio. Como le contaba párrafos atrás, el antiguo Parque de Pelota fue sustituido por el Parque Martínez Sandoval, conocido también indistintamente como Parque Oblatos o Parque Oro, y luego, en el año 1960, surgió el Estadio Jalisco, y en este próximo Mundial tendremos otro estadio mundialista, el Akron; pero ese no es el punto. El béisbol fue mandado a practicarse al Estadio Tecnológico y luego al de los Charros, por Zapopan, pero el conjunto que había donde estaban los baños municipales y el Parque Agua Azul formaban un paisaje urbano único, y además, en su época, ese lugar fue una de las terminales de los antiguos tranvías que daban servicio en nuestra ciudad. Sí, tenemos nuevos estadios, pero perdimos -según mi óptica personal- paisaje urbano de indudable riqueza histórica.

En el Parque Agua Azul estaba el zoológico, un aviario; allí se celebraban las Fiestas de Octubre y años antes contaba con un lugar que fue de los preferidos de los tapatíos: el Navy Club, donde se comía y bailaba en un ambiente familiar. Era un barco de mampostería que estaba “anclado” en el lago del Parque Agua Azul y también ha sido objeto de muchos cambios, a los cuales me habré de referir en otra página.

En fin, las historias se entrecruzan, pero hay más tiempo que vida para ir desenredando la madeja de los recuerdos que se agolpan queriendo salir todos al mismo tiempo; pero vamos paso a paso, agradeciendo la paciencia de ustedes, queridos lectores.

Les deseo un venturoso 2026 y les agradezco su comunicación a mi correo. Aquí los espero el próximo sábado en EL INFORMADOR, si Dios quiere, con su cafecito y el infaltable bísquet con mantequilla y mermelada de fresa.

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