A finales de la semana pasada, la presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez cesó al ministro de Industria, Alex Saab, a quien la fiscal chavista Luisa Ortega, forzada a exiliarse por una persecución del régimen de Nicolás Maduro, acusó en 2017 de haber tenido “contratos turbios y jugosos” con el depuesto presidente. Fue la primera gran sacudida en ese régimen tras la intervención de Estados Unidos a principios de año, para beneplácito de la Administración Trump y gran preocupación, si existe noción de la realidad, para empresarios mexicanos y al menos dos miembros del gabinete de la Presidenta Claudia Sheinbaum.Saab fue sancionado en 2019 por el Departamento del Tesoro por haberse beneficiado de orquestar una vasta cadena de corrupción que facilitó que Maduro y su régimen se enriquecieran de importaciones de alimentos con contratos a sobreprecio para el programa de Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa social que inició Hugo Chávez. Una de las empresas mexicanas que participó en la venta de alimentos para las llamadas CLAP fue el Corporativo Kosmos, el grupo familiar que maneja Jack Landsmanas Stern, y que hasta hace muy poco, a través de sus relaciones personales con altos funcionarios del Gobierno de Sheinbaum, se había convertido en uno de los empresarios favoritos del régimen. Ya no.Landsmanas está en la mira de los Gobiernos de México y Estados Unidos. Aquí, desde los últimos meses de Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General, se abrió una investigación en donde el entonces titular de la Agencia de Investigación Criminal, Felipe Gallo, había incluido por su presunta complicidad a la actual secretaria de Energía, Luz Elena Escobar, que trabajó en el corporativo; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el ex consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, a quien el padre del empresario veía como un hijo.La familia Landsmanas monopolizó durante años la distribución de alimentos en las cárceles mexicanas, pero en los últimos años, a través de sus contactos con el régimen obradorista, expandieron sus negocios. Gertz Manero, de acuerdo con funcionarios consultados, nunca detalló en Palacio Nacional los alcances de la investigación, que produjo una denuncia en donde no figuraba Scherer —que es persona de interés en Estados Unidos—, pero estaba incluido el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, con quienes el fiscal y Gallo tenían viejas cuentas pendientes.La denuncia es por financiar al terrorismo, que es la categoría bajo la cual el gobierno estadounidense está investigando a Landsmanas, por su relación con el régimen de Maduro a través de Saab. El vínculo entre Landsmanas y Saab no es necesariamente una relación personal, ni una sociedad directa formalmente establecida entre ambos, sino que aparecen mencionados en la misma investigación sobre las cadenas de negocios vinculadas a los contratos del programa CLAP. Otras empresas mexicanas también vendieron alimentos a Venezuela dentro de las cadenas de suministro que organizó Saab a través de intermediarios offshore, pero no hay información de estar sujetas de investigación en México o Estados Unidos.Landsmanas ha negado cada vez que su nombre resurge en el tema de los CLAP tener una relación con Saab o estar en negocios ilícitos. Pero la imputación en su contra es resultado de la designación del Cártel de los Soles venezolano en noviembre del año pasado, como organización terrorista, en donde se precisa que quien haya tenido o tenga relación de cualquier tipo de relación con una entidad clasificada como tal, también es sujeto de investigación y proceso.Aunque no se ha especificado, la destitución de Saab vuelve a abrir el caso contra personeros del régimen madurista y sus relaciones en América Latina, que es la segunda fase que esperan en Estados Unidos obtener de las declaraciones del expresidente. Luego que Saab, colombiano de nacimiento, fue acusado por la ex fiscal Ortega, su abogado radical de derecha y cuya familia estuvo relacionada con grupos paramilitares en Colombia, Abelardo de la Espriella, le sugirió que comenzara a hablar con la DEA. Así lo hizo y prometió que entregaría información sobre el régimen de Maduro y sus negocios y conexiones criminales. De la Espriella es el principal candidato de la oposición colombiana para la Presidencia.Saab, de acuerdo con fuentes estadounidenses, estuvo posponiendo la entrega de la información hasta que Washington dio otro paso: la CIA infiltró a su piloto, que les informó que viajaría a Irán, con escala en la Isla de Sal, donde se encuentra el aeropuerto de Cabo Verde, un archipiélago en el Atlántico africano, donde Interpol lo detuvo en 2020 por el delito de lavar dinero para Maduro, y fue extraditado a Estados Unidos, donde junto con su socio, el también colombiano Álvaro Pulido, fue acusado de operar la cadena que proveía de alimentos para el programa CLAP del régimen venezolano.Aquella red de operaciones de compra y venta de alimentos con sobreprecios y triangulaciones financieras entre empresas offshore y proveedores locales en México, detonó una investigación de la Fiscalía General en 2019 contra 23 empresas por lavado de dinero, vinculadas a las Claps. Un año antes, la Procuraduría General de la República de Enrique Peña Nieto, dijo que habían encontrado un esquema fraudulento con operaciones inusuales de empresas que mexicanas —que no identificó—, que vendieron productos de baja calidad a sobre precio a Venezuela.El esquema se frenó, pero como reveló una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción en 2021, una nueva red de empresas para el envío de alimentos de México a Venezuela surgió en los dos primeros años del Gobierno de López Obrador, que se frenó abruptamente cuando Estados Unidos desmanteló el mecanismo de lavado de dinero que involucraba a Saab con empresarios mexicanos.Saab era tan importante para el régimen de Maduro, que negoció con Estados Unidos a finales de 2023 que lo regresaran a Caracas a cambio de 10 estadounidenses encarcelados. Maduro lo hizo ministro de Industria y la red criminal que construyó con México parecía olvidada. No lo fue. Por razones desconocidas, Landsmanas y el Grupo Kosmos se colocaron en la mira del Gobierno de Sheinbaum tiempo antes de imaginarse lo que iba a suceder en Venezuela. Los estadounidenses, empero, tenían apuntadas sus baterías desde antes, contra él y los secretarios mexicanos.rrivapalacio2024@gmail.comX: @rivapa_oficial